Praga, magia y embrujo medieval.
Viajes - Visitas a Lugares


Praga, capital de un joven estado, procedente de la antigua Checoslovaquia, hoy dividida en dos naciones independientes, La República Checa, cuya capital es Praga y la República de Eslovaquia, que tiene por capital Bratislava.


Praga, no ha cambiado, su encanto es el mismo de antaño. Persiste la magia en sus cien torres y de sus mil caras, cargada de recuerdos e historia, poetas, emperadores, conquistadores y guerreros. Iglesias y palacios de impresionantes estilos barrocos, góticos, modernistas y Art Nouveau, recuerdos de músicos nostálgicos, de místicos libreros arruinados, de resplandores de belleza y de solemnes curdas de cerveza.


Praga embriaga hasta el éxtasis. Muchos escritores la han convertido en escenario principal de sus obras, esta ciudad anclada en el pasado ha sido convertida en heroína de sus relatos, una heroína que ha resistido el paso del tiempo.


Fué encrucijada natural de rutas comerciales y migratorias desde hace miles de años. Su fundación se remonta al siglo  IX. Capital histórica de Bohemia, alberga el conglomerado de joyas arquitectónicas y construcciones espectaculares que su sola enumeración seria interminable.


En el siglo XX sufrió los efectos de las dos Guerras Mundiales, tras la caída del muro de Berlín la ciudad se fue adaptando a la economía de mercado.


En la actualidad tiene 1.200.000 habitantes aunque con los barrios cercanos esta cifra aumenta considerablemente.


Empecemos el recorrido por la plaza de San Wenceslao, con el Museo Nacional en un extremo, al otro lado la amplia zona comercial peatonal, aquí hay que adentrarse por las callejuelas de la ciudad vieja.


El edificio de Ayuntamiento de estilo gótico, en cuya torre de la fachada tiene el calendario pintado por Josef Hanus y cuyo reloj astronómico del maestro Hanus, al sonar las horas pone en funcionamiento las figuras de los doce apóstoles, un gallo y otros personajes en una representación al estilo medieval cargada de alegorías.


Otros monumentos que no debe dejar de visitar son la Iglesia Teyn, del siglo XIV, el Palacio Kinsky(de 1765) claro ejemplo del barroco tardío, la Estatua de Juan Hus, levantada 500 años después de su muerte, el barrio Josefov en honor del Emperador José II, el primer gobernante que atenuó las discriminaciones religiosas y raciales, las sinagogas, Klaus, Pinkas, Maisel, Vysoka y Staronova.


El impresionante cementerio judío, repleto de miles de lápidas con simbología (tijeras que indican que el fallecido era sastre, un arpa para los músicos, pinzas si era médico, o un libro para el impresor.


Cruzando la ciudad el majestuoso rio Moldava, imposible de concebir esta ciudad sin este caudaloso rio, con más de una decena de puentes uniendo sus orillas y divide la ciudad de norte a su,  pero sobre todo hay que cruzarlo por un puente especial, El Puente Carlos, Puente de piedra o también llamado puente de Praga. Su construcción es del año 1870 y tiene 520 metros de longitud, en sus aceras anchas se congregan bohemios, aspirantes a violinistas, pintores y hasta malabaristas. Cualquier visitante quedará extasiado contemplando sus arcos, sus torres góticas, replisas y blasones, junto a las estatuas que forman el conjunto escultórico.


Se pueden hacer numerosos cruceros turisticos por el rio Moldava, desde las embarcaciones se va divisando a los ambos margenes del rio, la infinidad de los monumentos históricos que posee esta histórica ciudad.


Cruzando el puente Carlos, se llega a la ciudad vieja, con aire provinciano, calles estrechas y sucesión de palacios e Iglesias, cuyo exponente es la Iglesia de San Nicolás, una joya barroca con una cúpula de 75 metros, también los Palacios Konnic, Nostick y Buquoy.


Cafés, restaurantes,  cervecerías y variadas heladerias, a pesar del clima frio sus habitantes son amantes de los helados, estos locales se encuentran en edificios antiguos y  se alternan con otros de aspecto  barrocos que son antiguos palacetes.


Todas estas calles están repletas de turistas desde la mañana hasta la noche, la mayoría tienen terrazas que por la noche tienen un aspecto acogedor para disfrutar de cenas intimas

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Y en la parte alta el Castillo Hradcany, desde donde se divisa una impresionante vista de la ciudad.


El clima de Praga es semicontinental, inviernos fríos, para visitar la ciudad es ideal en primavera y verano.


El país sigue conservando su moneda, la corona checa, el cambio es de 100 coronas, 4,10€.


Praga es centro de numerosos festivales de cine, musica,  literatura, teatro y tiene un ballet nacional.


Praga es la sexta capital europea más visitada por los turistas.


Las especialidades de la cocina checa: los principales platos están basados en carnes de cerdo y ternera, salsas y el knedliky(bolas de masa). El plato mas popular es el “goulash”, el codillo de cerdo, el solomillo y el queso frito.


El dulce tradicional es el “trdelnik” que es una masa horneada al fuego.


La cerveza, es una institución cultural, se le llama “el oro liquido” y ostenta el mayor consumo per cápita del mundo. Predomina el estilo “Pilsen” por su alta calidad, precio asequible y espuma densa.


Para compras recomendamos el cristal y la porcelana de Bohemia y las acuarelas y ceras de colores, así como los objetos de la artesanía popular.


DIRECCIONES DE INTERÉS:


Czech Airlines tiene vuelos directos desde Madrid los jueves y domingos, pero no tiene oficina en Madrid.

La Oficina Nacional Checa de Turismo, en Madrid se encuentra en la Avenida Pio XII, 22-24. 28016. Pagina Web: VisitCzechia.com


Javier Franco, miembro de Fijet y Visión (Asociación Internacional de Periodistas Latinos de Turismo.