La primavera es de castillos en la Comarca de Tarazona y el Moncayo
Viajes - Visitas a Lugares


Frontera entre los reinos de Castilla, Navarra y Aragón, este rincón aragonés, uno de los más bonitos e históricos de la provincia de Zaragoza, presume de vestigios defensivos y un marcado entramado medieval que evidencian que su principal municipio, Tarazona, fue ciudad fortaleza. Alrededor, castillos que se alzaron para protegerla en la Edad Media y todos (o casi todos) ofrecen grandes experiencias para revivir su historia. Aquelarres nocturnos, veladas de vino y música o cenas medievales. Para los amantes del outdoor, los mejores recorridos Trail y rutas BTT con vistas al Parque Natural del Moncayo. Historia, cultura y naturaleza irán en tu mochila mientras exploras esta inigualable comarca de Aragón.


La Comarca de Tarazona y el Moncayo brilla en primavera con otra luz, lo que la convierte en uno de los destinos más atractivos a los ojos de los viajeros más exigentes. Desde su municipio principal, Tarazona, hay diseñados numerosos itinerarios para descubrir la naturaleza, educativos, culturales, patrimoniales y hasta uno que recorre los principales castillos que se esconden en el corazón de la provincia de Zaragoza. En total, 16 poblaciones que te sorprenderán, siempre bajo la atenta mirada del Moncayo, un monte de 2.314 metros y una singular belleza, que se erige magnífico sobre la planicie que predomina en esta tierra de ribera.

 

La Ruta de los Castillos de Tarazona. Aquí se puede vivir desde una cena medieval en un castillo del siglo XII, a escuchar las leyendas de las brujas de Trasmoz o vivir una ‘cata cantata’ en el castillo de Añón. Todo un planazo para pasar un día inolvidable explorando este desconocido rincón aragonés en el que también se puede disfrutar de los mejores recorridos trail y rutas BTT que atraviesan caminos rurales y panorámicas capaces de dejar sin palabras a los más aventureros. La ruta termina en la Catedral de Santa María de la Huerta de Tarazona, conocida como ‘La Capilla Sixtina del Renacimiento español’, donde disfrutar de una experiencia única. Si huyes del turismo de masas y te van las escapadas completitas, la Comarca de Tarazona y el Moncayo te espera. Castillos, cultura, deporte, naturaleza y gastronomía irán en tu mochila mientras exploras el corazón más aragonés. ¡Empieza la Ruta de los Castillos!

 

Ciudad fortaleza de Tarazona


El viaje a Tarazona como ciudad fortaleza pasa por comprender la importancia estratégica que esta ciudad zaragozana tuvo durante la Edad Media. Frontera entre los reinos de Castilla, Navarra y Aragón, Tarazona aún guarda huellas de aquel pasado en el que se erigía como un enclave de consolidado poder, sobre todo en su barrio del Cinto, con marcado entramado medieval del que aún resisten algunas murallas, sus callejuelas estrechas, sus casas blasonadas, sus arquillos y pasadizos. Como el actual Palacio Episcopal, que fue una zuda o alcazaba musulmana. En ella vivía el walí y desde ella se defendía la ciudad. Posteriormente fue convertido en castillo cristiano tras la Reconquista en 1119 y en Palacio Episcopal a finales del siglo XIV. Hoy preside la ciudad desde lo alto de la peña, manteniendo su carácter de fortaleza, aunque con apariencia de palacio renacentista desde el siglo XVI. Podemos visitarlo de martes a domingos de forma libre o con visita guiada, con la que podremos descubrir, además de sus zonas nobles, sus calabozos eclesiásticos.  En este punto de la historia nace el itinerario que invita al viajero a conocer la Tarazona fortificada a través de los castillos que se levantaron a su alrededor para protegerla. Un paseo por el trazado defensivo de la ciudad es la mejor toma a tierra con la historia para poner rumbo al primer castillo.

 

Castillo y torre de Novallas


Con restos de la construcción original del siglo XII y hallazgos arqueológicos islámicos del siglo XIV, este castillo y su torre de vigilancia se alzan sobre un lugar privilegiado desde el que controlar las orillas del río Queiles. Actualmente, alberga una exposición arqueológica permanente, incluyendo réplicas de destacadas piezas como el “Bronce de Novallas” (un fragmento de placa de bronce de la segunda mitad del siglo I d.C.). Para los amantes de las actividades outdoor, la ruta 15 de trail running comienza en la entrada de esta localidad: un recorrido ideal para hacer en familia entre campos de cultivo. Además, el 1 de mayo tiene lugar la marcha senderista y cicloturista “La Escuernavacas”, con itinerarios de 6, 8 y 12 kilómetros.

 

Castillo de Vierlas


La siguiente parada del itinerario es para conocer la historia del castillo de Vierlas, del siglo XIII, del que únicamente se conserva un muro de gran longitud. En el recinto, se han utilizado unas columnas con capiteles medievales como soportes para un mirador público y se conserva además una bodega con pilares de piedra. La iglesia de San Miguel Arcángel (s. XVI) completa los principales atractivos turísticos de este pequeño tesoro ribereño en el que se puede disfrutar de una ruta Trail diseñada por especialistas y que discurre por trazados de dificultad moderada.

 

Castillo de Grisel y una Fiesta de Interés Turístico Cultural


Si siempre has soñado con dormir en un castillo, éste es el momento. Esta fortaleza señorial del siglo XIV y estilo gótico abrió en 2014 como alojamiento turístico y es escenario además de la Mejor Experiencia Turística de Aragón 2019: la cena medieval en el Castillo de Grisel, en la que disfrutar de una velada gastronómica de ‘reyes’. El castillo puede además alquilarse con todos los elementos originales para reuniones, cenas medievales, bodas y eventos.

 

Para los que siempre le piden algo más a las rutas, esta localidad celebra las Cortesías de Grisel, declarada Fiesta de Interés Turístico Cultural y una excusa ideal para venir a conocer esta bonita historia que acontece en la humilde ermita de Somangos. Hasta aquí se desplazan los vecinos de Grisel cada 23 de abril para conmemorar el día en que acogieron a los vecinos de Somangos, expulsados por los moros en el siglo XVI. Lo hacen con el baile del paloteado y el cruce banderas, que siempre viene acompañado de un buen homenaje de tortas con vino, símbolo de los que en su día se compartieron con los de Somangos como símbolo de acogida.

 

Los amantes de la espeleología que llegan hasta Grisel encuentran aquí dos de las joyas naturales de la comarca: la sima de Rejesús y el Pozo de los Aines, una particularísima sima de unos 30 metros de profundidad que ya desde la superficie es un espectáculo natural digno de ver, pues está vestido de un manto de helecho llamado “lengua de ciervo” que no ha sido localizado en otras simas. Actualmente, está habilitado para poder bajar en vertical hasta la mitad del recorrido y contemplarlo desde dentro, rodeados de esa maravillosa vegetación sin par.

 

Otro de los grandes atractivos del municipio es el mirador de la Diezma, con magníficas vistas al Moncayo y a las tierras de Tarazona, donde se puede apreciar también uno de los mejores ejemplos de arquitectura rural en piedra seca: las casillas de Pico. En la Diezma se conservan quince de estas casas de pastoreo, de las que se pueden visitar dos o tres que, al estar recuperadas, vuelven a servir como antaño, de refugio. Una parada técnica encantadora y auténtica para no perderse si estás disfrutando de la ruta Trail  que atraviesa estas tierras o paseando por alguna de las rutas BTT.

 

La muralla de Santa Cruz del Moncayo. La auténtica vida del rural aragonés


En la parte baja del somontano Norte del Moncayo se pueden apreciar aún los restos de la muralla del castillo de Santa Cruz, hoy en ruinas, pero con las vistas sobre el Valle del Queiles perfectamente conservadas. Pero la historia ofrece muchos más planes en este punto del itinerario, conocido sobre todo por su alfarería, cuya excelencia puede apreciarse en el Museo de la Cerámica. Su iglesia de la Exaltación de la Santa Cruz es otro de esos monumentos que sorprenden nada más llegar con su estructura de marcado estilo románico del siglo XIII y su cabecera de estilo barroco. La visita se completa aquí con una tapa de torreznos, una de las especialidades culinarias de la zona y la mejor manera de rendir culto a la auténtica vida rural aragonesa que se respira en esta localidad.

 

La torre de Los Fayos y los restos del castillo. Un lugar extraordinario


Un gran número de cuevas dan un pintoresco aire a este pueblo situado en las faldas del Parque Natural del Moncayo. La más famosa es la Cueva del Caco, que habla de la leyenda del mítico héroe Hércules, quien pasó por Tarazona haciendo uno de sus doce trabajos, y el gigante local Caco, que habitaba en esta cueva. La gran batalla entre ellos tendrá como consecuencia, según la tradición local, la creación del Moncayo. A partir del siglo XII, esta cueva fue usada como castillo, pues desde aquí hay unas vistas privilegiadas a la unión entre el río Queiles y el río Val.

 

Además del acueducto romano que mandó construir el emperador Augusto en el 27 a. C., la ermita-monasterio de San Benito (excavado en la roca) y el Palacio de los Duques de Villahermosa, conviene recordar que la Zona (ZEPA) “Sierra del Moncayo-Los Fayos- Sierra de Armas” es un refugio ornitológico de primer nivel en el que se puede disfrutar de una colonia de buitres leonados (es espectacular contemplar las buitreras), águilas perdiceras o búhos reales. Un gancho excepcional para animarse con la ruta Trail que recorre este lugar o las numerosas rutas de senderismo que invitan a perderse por él (Camino Natural del Agua Soriano. Camino Antonino, la Ruta ornitológica, la botánica…).

 

Castillo-palacio de Lituénigo


Esta fortificación de estilo medieval (siglo XII) situada en la parte alta de Lituénigo, ha sido catalogada Bien de Interés Cultural, si bien no es el único atractivo de esta hermosa localidad aragonesa por la que también discurre un trazado Trail perfectamente diseñado. La Iglesia de la Purificación de Nuestra Señora, de estilo mudéjar y construida en el siglo XVII sobre una estructura románica del XIII, es una de las joyas consideradas Bien del Patrimonio Cultural Aragonés y supone, sin duda, uno de los principales motivos por los que merece la pena acercarse hasta este rincón de la comarca.

 

Los aquelarres nocturnos en el Castillo de Trasmoz. Leyendas de brujería del Moncayo


Aquí nacen las más conocidas leyendas de brujería del Moncayo. Ésas que inspiraron a Bécquer durante su estancia en el Monasterio de Veruela. Y es que en este castillo, del que ya hay noticias en 1185, se dice que las brujas realizaban sus aquelarres nocturnos lo que, sumado al aprovechamiento de pastos y montes limítrofes, terminó por enfrentarlo a los monjes del Real Monasterio de Veruela, acabando este litigio en la  excomunión de este pueblo en el siglo XII. Toda esta magia y ‘maldición’ se puede descubrir y disfrutar en una experiencia llamada ‘Visita a Trasmoz’, con la que conocer la verdadera historia que se cierne sobre este castillo, hoy visitable. Para los que no temen al misterio, nada como hacer coincidir la experiencia con la Feria de la Brujería y de las plantas medicinales que se celebra el primer sábado de julio (Fiesta de Interés Turístico Regional). También hay rutas Trail y diferentes rutas de senderismo, algunas para recordar la historia de la localidad y otras para recuperar los pasos y palabras de Bécquer. Más información en www.trasmoz.com

 

Castillo de Añón de Moncayo: brebajes, pócimas y una experiencia enológico-musical


Además de ser un lugar hermoso, Añón ofrece rutas de senderismo en el Parque Natural del Moncayo y el valle del Huecha, lo que hace de esta parada en el camino un lugar en el que merece la pena detenerse. La primera mirada cae siempre inevitablemente sobre su castillo, del siglo XIII, con una destacable estructura rectangular con torres y un impresionante Patio de Armas. Declarado Bien de Interés Cultural, el castillo es hoy un privilegiado alojamiento turístico en el que se celebran, entre otras, dos experiencias de lo más singular. Una de ellas es www.tiempodebrujas.com en la que los más atrevidos podrán experimentar con la magia probando a elaborar pociones, prácticas de adivinación y deportes mágicos (más información en www.tiempodebrujas.com) y la otra es ‘Cata Cantata’, una velada en castillo para la que uno se engalana al más puro estilo medieval para dar rienda suelta a la imaginación y el arte. Previa reserva, los amantes de los planes más originales podrán disfrutar en uno de los salones de palacio, de una cena-cata de tres vinos con recital; una experiencia enológico-musical que se celebra todos los meses previa reserva (Más información en www.castillodeanon.com y que ha sido creada por Curro Fatás, exintegrante del grupo musical Puturrú de Fuá (autores de la famosa canción “No te olvides la toalla cuando vayas a la playa”) y actual gerente del Castillo de Añón.

 

Tarazona y su ‘Capilla Sixtina’


La última parada de la Ruta de los Castillos lleva al viajero de nuevo al punto de partida: Tarazona, más concretamente a su joya patrimonial, la Catedral de Santa María de la Huerta. En este templo, conocido como ‘La Capilla Sixtina del Renacimiento español’ tiene lugar una experiencia única por su particularidad y por el espacio en el que acontece. Hydria’ es un espectáculo en el que la luz, la imagen y el sonido guían al visitante por una de los elementos más representativos del patrimonio aragonés, aprovechando la magia de la noche. Se trata de un ‘videomapping’ nocturno sobre algunos de los retablos más bonitos de la Catedral, en el que poder apreciar los elementos artísticos a través de tecnologías de lo más innovadoras como el pixelmapping o proyecciones con tecnología láser.

 

También en la catedral se puede vivir de martes a domingo en diferentes horarios la experiencia Kiborion que lleva al viajero por las alturas del templo accediendo a las cubiertas, las bóvedas y al cimborrio a 40 metros de altura (visita guiada de 30 minutos). Desde su interior se pueden ver de cerca las pinturas a grisalla de desnudos mitológicos y bíblicos que lo adornan en el interior del templo, y desde el exterior de su terraza se observan los detalles mudéjares que lo decoran. También desde allí se divisa una de las mejores vistas del casco antiguo de la ciudad, al otro lado del río Queiles, y del Moncayo. Además, los amantes de las alturas y la arquitectura, encontrarán también en Tarazona otra parada que les merecerá la pena y que está disponible de martes a domingos: la iglesia de Santa María Magdalena, el templo más antiguo conservado en la ciudad (siglo XII) a cuya torre mudéjar, principal referencia visual del casco antiguo, se puede subir desde el mes de abril. Un broche de oro perfecto para una primavera irrepetible en la Comarca de Tarazona y el Moncayo.

 

Para el viajero que se queda con ganas de explorar más rincones de esta maravillosa ciudad zaragozana está la ruta urbana ‘Leyendas y tradición’ (disponible todo el año) que recorre los lugares más bonitos de Tarazona a través de su historia. Un paseo que sale todos los sábados, domingos y festivos a las 12 horas de la plaza de España y mantiene un recorrido con paradas en monumentos tan emblemáticos como el Ayuntamiento, la antigua iglesia del patrón San Atilano actual Exposición del Patrimonio Inmaterial (incluye el famoso Cipotegato, un personaje enmascarado vestido de arlequín al que se le tiran tomates, que es protagonista el 27 de agosto de las fiestas en honor a San Atilano, declaradas de Interés Turístico Nacional en 2009), la Plaza de Toros Vieja, el Barrio de la Judería y las Casas Colgadas.

 

Más información sobre cómo disfrutar este viaje y concertar visitas y propuestas para familias y gruposwww.tarazonamonumental.com  y www.turismotarazonayelmoncayo.es