| El embrujo de Marrakech |
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Esta encantadora ciudad marroquí esta situada al al Sur de Marruecos, con el fondo las montañas del Atlas en la antesala del desierto del Sahara. También llamada la ciudad “Roja” por el color de sus edificios, Marrakech despierta la admiración de cualquier visitante o viajero, tanto como si llega por vía aérea o terrestre, el encuentro con esta fascinante y misteriosa ciudad milenaria, le provocará un asombro que irá en aumento por las numerosas sensaciones que irá viviendo continuamente. Sus impresionantes puestas de sol, con un cielo rojizo que cae sobre las murallas y tejados dando el aspecto de una “Ciudad Encantada” de las mil y una noches. Sus miles de palmeras datileras que rodean y cubren la ciudad, sus paseos y avenidas con muchos espacios ajardinados. La palmera es el símbolo de la ciudad, seguido de la rosa que abunda en los innumerables jardines, parques públicos, paseos y casas señoriales.
Aquí se encuentra el palmeral mas grande de Marruecos, alrededor de 180.000 palmeras en un área de 13,000 hectáreas. Marrakech, antigua ciudad imperial, de donde procede el nombre del país. Su historia se remonta a épocas anteriores a la civilización romana. Bajo la dominación del emperador Augusto se convirtió en colonia romana, e incluso el propio emperador romano se ocupó de educar a Juba en Roma, hijo del rey bereber de Marrakech, al que casó con una hija de Marco Antonio y Cleopatra. Los pobladores eran “bereberes” cuyo origen es desconocido, pero cuya lengua semítica procede del Caucaso. En el siglo XI los almorávides que reinaban en Marrakech llegaron hasta Algeciras y derrotaron a las tropas castellanas que le hicieron frente. Establecidos en el Sur de la península ibérica, uno de los sultanes, Ali Ben Yusuf, se llevó desde Al-Andalus a los mejores pensadores y artistas de la época, para embellecer Marrakech y elevar su cultura. Hoy Marrakech es la primera ciudad turística de Marruecos y la segunda en población detrás de Casablanca. Es la que más turistas recibe durante todo el año. El pasado histórico perdura hoy en sus monumentos, sus palacios, mezquitas, jardines y murallas enclavadas en el caso antiguo (la Medina) y que son Patrimonio de la Humanidad. La famosa plaza Jemáa el Fna es el centro de atracción de toda la ciudad, es una enorme explanada junto a la majestuosa torre de la mezquita Kontoubia (de planta similar a la Giralda de Sevilla). El minarete es un faro de 70 metros de altura desde donde se divisa toda la ciudad y sirve de orientación.
Esta rematada con cuatro bolas de “oro puro” y sostenida por los planetas, según la leyenda, en realidad no son de oro sino de cobre con una pintura dorada. Desde este minarete, el almuecin (sacerdote musulmán) llama a la oración tres veces al día, la primera al amanecer. La plaza Jemàa el Fna tiene un continuo fluir de gentes en todas direcciones atraídas por los espectáculos que aquí se ofrecen: Aguadores con sus trajes típicos multicolores y sombreros ostentosos, que le ofrecerán agua en su antiguo vaso de hojalata, al estilo tradicional y le pedirán un euro por dejarse fotografiar. Aquí todo tiene un precio, encantadores de serpientes, narradores de cuentos, payasos, etc al tiempo que en numerosos tenderetes de comida de todo tipo, zumos de naranjas recién exprimidas de las dulces naranjas de la huerta de Marrakech( un gran vaso le costará entre 0,40€ y 1€, de 4 a 10 dírhams), te árabe, pinchitos morunos, caracoles, cientos de turistas contemplan el bullicio que se mueve en esta plaza desde el amanecer hasta la madrugada, en esta plaza se mueve una autentica fiesta cada día. Junto a la plaza, se encuentra el Zoco, es un lugar de visita ineludible, es el mercado de cualquier ciudad árabe, y el de Marrakech es mas colorido y exótico que otros. Los comerciantes mantienen sus puestos al igual que en épocas pasadas, los productos están expuestos a la clientela en organizado desorden: especies, frutas, ropa, joyería, alfombras, pescado fresco, carne (los pollos por ejemplo se exhiben vivos y les cortan el cuello en el mostrador delante del cliente y de las personas que en ese momento pasan, siendo testigos, de la matanza y desplume posterior. En Marrakech hay varios zocos, uno del cobre, otro de la lana( Laghzal), donde se tiñe la lana que se utiliza para las alfombras.
Marrakech es una ciudad de contrastes, por un lado la parte antigua con la plaza, el Zoco y la Medina y por otra su zona moderna, el barrio Gueliz, de diseño arquitectónico actual con amplias calles, aceras anchas con arboles y edificios modernos pintados con color rojizo que es símbolo de la ciudad, cualquier edificio nuevo que se construye debe respetar el color milenario de esta ciudad. Una forma de recorrer el centro es en una de las típicas calesas ( muy similares a las de Sevilla) y durante el recorrido podrá cruzarse con todo tipo de vehículos, desde modernos camiones y turismos a otros tirados por caballos, burros y mulos, son carros de humildes agricultores que transportan los variados productos de la rica huerta a los mercados y artesanos que llevan sus productos al Zoco, también hay miles de motocicletas y bicicletas que se entrecruzan con otros vehículos como los autobuses municipales (aquí en Marrakech son de fabricación española de la empresa ALSA) y los peatones que utilizan cualquier lugar para cruzar las calles antes que los pasos de peatones debidamente señalizados. El trafico en el centro de la ciudad es agobiante, desde las 5 de la mañana hay movimiento de vehículos hasta altas horas de la madrugada. Por doquier hay cafés y restaurantes desde los más lujosos para turistas,con musica típica y bailarinas de la danza del vientre, hasta otros más asequibles incluido el McDonald´s que tiene ya dos establecimientos en el barrio de Gueliz . Los precios oscilan desde muy económico en los restaurantes populares a otros mas elevados en las cafeterías modernas. En Marrakech ha proliferado un tipo de hotel llamado “RIADS” que utilizan edificios históricos que en el pasado eran palacetes y casas señoriales, algunos están en la Medina y otros mas modernos en El Palmeral. Tienen pocas habitaciones pero están rehabilitados para ofrecer un servicio de lujo como un hotel de 5 estrellas. Todos poseen el llamado “Hammam”, autentico baño turco situado en el sótano, estos hammam existe en todas las ciudades de Marruecos y es frecuentado por personas de ambos sexos, que una vez por semana limpian su cuerpo de células muertas, frotándose con ásperas esponjas y rociándose con agua muy caliente, incluso hay personal que se ofrece para masajes terapéuticos. Los hammam son independientes para hombre y mujeres, no son mixtos.
Gastronomía típica en Marrakech: el plato típico por excelencia es el “Cuscous”, casi todas las familias marroquíes preparan este plato los TURviernes que es el día de la oración, otros platos son el Tajine, que son sabrosos platos de ragout de carne o pescado junto a legumbres y estofados al horno en típicos recipientes de barro, también los pinchos morunos, el kebah, hay una sopa de cocido que se sirve en grandes tazas, se llama “Harera”, lleva gran concentración de proteínas y sacia el apetito de los mas humildes, el precios es de pocos dírhams. Esta sopa es obligada durante el Ramadán, la época anual de ayuno de los musulmanes. CONSEJOS PRACTICOS: Desde Madrid varias compañias aéreas tienen vuelos diarios a Marrakech, aconsejamos alojarse en un Riad, para disfrutar de un entorno histórico de edificios palaciegos. OFICINA NACIONAL DE TURISMO EN ESPAÑA, Paseo de la Castellana 259C,, Torre de Cristal, planta 18. 28046-Madrid pagina web: www.visitmorocco.com Javier Franco, periodista miembro de VISIÓN INTERNACIONAL y FIJET. |




