Cinco prisiones que merece la pena visitar
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Turismo entre rejas.



 Prison Break, Orange is the new black o Vis a Vis, son algunas de las series más famosas que han destapado la vida que se esconde tras los muros de muchas cárceles, convirtiendo a las prisiones en destinos turísticos de moda. Las increíbles historias que encierran los centros penitenciarios y la vida de reclusos famosos son algunos de los principales atractivos que han permitido transformar estos antiguos edificios en nuevos lugares de interés para los viajeros.


Desde Musement, plataforma de reservas de actividades en destino a nivel mundial, explican que “el turismo carcelario ha ido ganando adeptos durante los últimos años y, son muchos, quienes incluyen entre sus visitas imprescindibles prisiones famosas como Alcatraz, en San Francisco, donde estuvo recluido uno de los mafiosos más conocidos del siglo pasado, Al Capone”. 


Para todos aquellos que disfrutan con el turismo carcelario, la compañía ha seleccionado cinco prisiones míticas que los viajeros no deberían perderse: 


La Conciergerie (París, Francia). Esta prisión, situada en la Isla de la Citè, fue la residencia oficial de los reyes de Francia desde el siglo X al XIV, hasta que en 1392, fue abandonada por Carlos V. A partir de entonces, el palacio tuvo un destacado papel judicial e inició su función cómo cárcel. Durante la etapa de El Terror de la Revolución Francesa, este centro penitenciario fue considerado como uno de los más temibles ya que fueron muy pocos los presos que lograron salir en libertad. Su reclusa más famosa fue María Antonieta, encarcelada en dicha cárcel en 1793 y guillotinada el 16 de octubre de ese mismo año. 


Prisión de Pentridge (Victoria, Australia). 146 años estuvo esta prisión en activo, desde 1851 hasta 1997, lo que la convierte en una de las que más historia tiene del país. Entre sus rejas se recluyó, entre otros, a Chopper Reed, criminal reconvertido en escritor, que afirmó haber participado en 19 homicidios; Peter Dupas, asesino en serie, Julian Knight, autor de la masacre de Hoddle Street y, Ronald Ryan, el último preso ejecutado en el país. En este centro penitenciario también se descubrieron los restos enterrados de uno de los forajidos más famosos de Australia,  Ned Kelly, ladrón y asesino de policías, que murió en la horca. 

Alcatraz (San Francisco, Estados Unidos). Quizás sea la prisión más famosa del mundo y eso que apenas estuvo en uso 29 años. Entre sus paredes estuvieron recluidos Al Capone, el gánster más famoso del siglo XX, y Machine Gun Kelly, el ladrón más buscado de California. Los intentos de huida de la prisión fueron constantes, concretamente 14 en sus casi 30 años de funcionamiento y sólo uno tuvo éxito: el perpetrado por Frank Morris, John Anglin y Clarence Anglin, que más tarde sería llevado a la gran pantalla en la película ‘Fuga de Alcatraz’ protagonizada por Clint Eastwood. 

Chateau de If (Marsella, Francia). Entre 1580 y 1871 se encarceló en este castillo ubicado en una minúscula isla de Marsella a todos los opositores al régimen, en particular a protestantes y republicanos. Su prisionero más famoso fue José Custodio Faria, que Alejandro Dumas inmortalizó a través de sus páginas en El Conde de Montecristo como el abate Faria, personaje que se hace amigo de Edmundo Dantès, protagonista de la obra. 

Prisión de alta seguridad S-21 (Camboya). Este centro penitenciario centrado en interrogatorios, y que previamente había sido una escuela secundaria, se ha reconvertido en museo con el objetivo de recordar la trágica historia del país vivida durante la etapa de los Jemeres Rojos. Miles de camboyanos fueron torturados en esta prisión, en la que hoy en día se reconstruye la historia de las víctimas a través de sus fotografías y se pueden ver los dispositivos de tortura que se utilizaron para extraer información a los detenidos.